NOTICIAS DE ATICAMA – SIGUE LA «BALACERA» EN RAMADAS DEL PASEO ATICAMA

Por Lic. Roberto Guardado Jiménez

A mediados del año 2020 llegó la señora Damaris Judith Patrón Cortés al Paraíso de Aticama buscando una oportunidad de trabajo, ya que sus hijas estaban estudiando en Tepic.

El origen del ahora popular «BALAZO», coctel que contiene salsas de una prestigiada marca nayarita, otros tipos de salsa, condimentos y ostión, almeja y/o camarón fue en una marisquería de la colonia Heriberto Casas. La señora Damaris los modificó.

El 17 de julio empezó la «balacera» calibre 50 en la ramada Choya, propiedad de Eusebio Bañuelos Raygoza. La Asociación de Ostioneros, siendo solamente buzos de sexo masculino se opusieron a la presencia de Damita. La señora Cecilia, esposa de Güicho, por ser habitante local no tenía rechazo. Las dos fueron pioneras del trabajo femenino entre ellos.

El 17 de julio empezó la «balacera» calibre 50 en la ramada Choya, propiedad de Eusebio Bañuelos Raygoza. La Asociación de Ostioneros, siendo solamente buzos de sexo masculino se opusieron a la presencia de Damita. La señora Cecilia, esposa de Güicho, por ser habitante local no tenía rechazo. Las dos fueron pioneras del trabajo femenino entre ellos.

Inicialmente no aceptaban los cocteles «balazos» ya que querían que solamente se ofrecieran ostiones de piedra frescos, expedidos por los propios buzos.

Damaris y el popular Choya (Eusebio) lucharon para que los ostioneros permitieran, tanto la presencia de ella como de los cocteles.

La señora ha compartido su receta con todos públicamente. Sin embargo, cada ramada le ha dado un toque especial, modificando la cantidad de los ingredientes.

Pueden encontrar un video del proceso de elaboración en su página de Facebook. Solo busca a Damita Patrón Cortes.

Damaris se siente orgullosa de haber sido una de las primeras personas de sexo femenino que trabajó en el Paseo Aticama, pero sobre todo, de aportar un coctel, ahora ampliamente aceptado por locales y foráneos y que se ha convertido en una sabrosa opción.

Cuando usted degusta un coctel «balazo» calibre 50, seguramente va a pedir otro. Y si quiere saber la receta… depende de la mujercita que lo prepare. Nadie es egoista y seguramente, usted la modificará.

Todos en este polo turístico reconocen a la Señora Damaris. La aprecian, pero hay que asegurar, sobre todo, que estos «balazos» seguirán sonando en muchos oidos y deleitando a los visitantes del Paraíso de Aticama, constituyendo un atractivo especial… para siempre.

 

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